jueves, 17 de abril de 2008

CULTURA Y CAMBIO ORGANIZACIONAL


Es innegable el valor estratégico que tiene el estudio de la CULTURA ORGANIZACIONAL para poder entender el porqué se dan o inhiben determinadas dinámicas en el seno de cada una de ellas.
Ahora bien, existen múltiples definiciones de cultura organizacional, no obstante, en la mayoría de los casos se indica el significado esencial del término, motivo por el cual solo incluyo una a efectos de tener un marco de referencia válido para el presente documento.
A tal efecto, se indica el concepto expuesto por Granel, E., Garaway, D., y Malpica, C., (1997), en el libro Éxito gerencial y cultural. Retos y oportunidades para Venezuela:
“El concepto de cultura organizacional se refiere al conjunto de creencias, valores, supuestos y conductas compartidos y transmitidos en una organización, que son adquiridos a lo largo del tiempo y que han resultado exitosos para el logro de sus objetivos.” (P. 5-6)
Cabe destacar que esta cultura organizacional, está marcada o condicionada por la cultura nacional, la cual: es según los citados autores … “la programación [que] se elabora en los ambientes sociales en los que se ha crecido y vivido.” (p. 5)
Por tanto, se puede afirmar que si una cultura nacional u organizacional es abierta, con tendencia hacia el ser humano, se propicia la participación, el compromiso, la integración, los avances e innovaciones; en tanto que si la cultura es cerrada, con marcadas líneas jerárquicas de autoridad la tendencia es contraria, se obstaculiza o dificulta el avance de dichos entes, de allí la importancia de su estudio a los fines de intervenir oportunamente.
Por lo expuesto, es obvio que todo Gerente que se proponga a efectuar cambios en una Organización, debe analizarla en forma integral, considerando la complejidad existente en los factores endónenos y exógenos que sobre ella inciden.
Principalmente, se debe considerar que toda organización que produce bienes o presta un servicio lo ejecuta por cuanto existen “usuarios o clientes” que lo requieren. Por esto es indispensable que todo cambio a introducir necesariamente sea realizado en forma planificada, considerando la obtención de mejoras evidentes y la verdadera satisfacción del cliente.
Para ello, es primordial, considerar a los trabajadores como el principal activo organizacional, potenciándolos, capacitándolos, informándolos del acontecer y giros de la organización a los fines de integrarlos cada día más y generar en ellos el verdadero compromiso para el logro de la misión.